Para la correcta liberalización del mercado todas las grandes empresas clásicas del sector se han tenido que dividir en tres empresas: la generadora, la distribuidora y la comercializadora. La generadora tiene centrales eléctricas, molinos, presas, etc y vende la energía al pool eléctrico según unas normas, parecidas a las de la bolsa, en función de la demanda de cada instante del día o del año.
La distribuidora es la propietaria de las subestaciones y líneas eléctricas que llegan a cada edificio o vivienda y se encarga del correcto mantenimiento de las mismas y de evitar averías que dejen sin suministro a los consumidores.
La comercializadora compra energía en el pool eléctrico, paga un peaje a la distribuidora y le vende la energía a los consumidores