¿QUÉ MÉTODOS EXISTEN PARA AHORRAR ENERGÍA?


Básicamente existe una clasificación para distinguir la multitud de medidas de ahorro que se pueden llevar a cabo:


* Modernización de equipos consumidores con equipos de bajo consumo: por ejemplo, cambiar bombillas estándar por lámparas de leds.


* Optimizar diseño y dimensión de las instalaciones a la necesidad real: por ejemplo, en el caso de que una calle está demasiado iluminada bajar la potencia de las farolas.


* Controlar buenos hábitos de uso y mantenimiento: por ejemplo, poner detectores de presencia para que en el caso de que no haya nadie en un despacho, apagar la iluminación y la climatización. En este caso, muchas veces no es necesario instalar equipos, sino seguir una política de eficiencia energética, por ejemplo, prohibir bajar de 22ºC la climatización.


La norma UNE-EN-16001-2010, permite a las empresas implantar políticas de concienciación energética.

 

Para la correcta liberalización del mercado todas las grandes empresas clásicas del sector se han tenido que dividir en tres empresas: la generadora, la distribuidora y la comercializadora. La generadora tiene centrales eléctricas, molinos, presas, etc y vende la energía al pool eléctrico según unas normas, parecidas a las de la bolsa, en función de la demanda de cada instante del día o del año.
La distribuidora es la propietaria de las subestaciones y líneas eléctricas que llegan a cada edificio o vivienda y se encarga del correcto mantenimiento de las mismas y de evitar averías que dejen sin suministro a los consumidores.
La comercializadora compra energía en el pool eléctrico, paga un peaje a la distribuidora y le vende la energía a los consumidores

"En la situación actual las tarifas tendrían que subir un 30% para llegar a lo que cuesta hoy producir con gas y derivados del petróleo

ALBERTO MAGRO PALMA Las renovables abaratan la luz. Y falta hace. Lo recalcan los productores de solar y el propio director general de Energía, que advierten de que la electricidad es aún más cara de producir de lo que pagan los consumidores. Es el llamado déficit de tarifa, acentuado por la subida del petróleo y el gas