Investigan nuevos tejidos conductores de electricidad

 

Investigadores del Grupo de Electrocatálisis, Síntesis Electroquímica y Caracterización de Polímeros del campus de Alcoy de la Universidad Politécnica de Valencia están trabajando en el desarrollo de nuevos tejidos inteligentes que incorporan en su estructura diferentes polímeros conductores. Entre las posibles aplicaciones de estos materiales se encuentran la obtención de tejidos capaces de generar apantallamiento electromagnético que hagan frente a radiaciones nocivas, disipar la carga estática para ropa de trabajo con riesgo de incendios o explosión por chispa o conducir la electricidad por sí misma.

Investigan nuevos tejidos conductores de electricidad

Equipo de investigadores del Grupo de Electrocatálisis, Síntesis Electroquímica y Caracterización de Polímeros de la UPV

 

Hasta el momento, los investigadores de la UPV han desarrollado diversos prototipos, a escala de laboratorio. Sus trabajos han sido publicados en diferentes revistas de impacto, tales como Polymer Journal (2008) y European Polymer Journal (2009). Además, próximamente se publicará en Synthetic Metals.

“Los materiales textiles modificados con polímeros conductores permiten obtener textiles conductores, sin intercalar elemento metálico alguno. Por sus características, estos materiales constituyen una novedad y tienen un gran potencial”, apunta Francisco Cases, investigador del Grupo de Investigación en el que se desarrolla este proyecto.

Gimnasio que genera electricidad a pedales.

En un gimnasio de Nueva York veinte personas sobre sus bicicletas fijas pedalean furiosamente alentadas por el entrenador y generan al mismo tiempo electricidad para el local.

'Electrifique su entrenamiento', 'Reduzca su cintura y su índice carbono': en el país del 'fitness', que durante mucho tiempo hizo oídos sordos a las preocupaciones ecologistas, hasta los gimnasios ahora quieren ser 'verdes'.

El mecanismo es simple: un sistema colocado en el zócalo de las bicicletas transfiere la corriente continua del dinamo activado por los ciclistas a un transformador que lo convierte en corriente alterna de 110 voltios.

Gracias a esa astucia, el local que alberga el gimnasio recibe la corriente generada por sus propios socios, consume menos electricidad y ahorra dinero.